Definitivamente nos ganó la era digital, se nos vino encima. No quedó otra alternativa que adaptarse. Hablo a los adultos que entraron algo mayores a esta dinámica de los computadores, celulares y dispositivos inteligentes…

Es curioso pensar que a pesar de ser llamados “inteligentes”, estos elementos no permiten desarrollar la inteligencia en los seres humanos de la forma que queremos. Por una parte nos comunicamos más, más rápido, tenemos mayores canales de información y aprendizaje, pero por otra parte se nos está olvidando sumar, restar, dividir e incluso estamos dejando de lado valores y rasgos de etiqueta y de la más mínima cortesía en las comunicaciones.

Mientras que algunas capacidades se ven beneficiadas por la exigencia de las aplicaciones o los videojuegos, encontramos que otras funciones cerebrales aparentemente más “sencillas” se están atrofiando precisamente por la practicidad y velocidad de los dispositivos. Podemos revisar y buscar alternativas que permitan aprovechar la tecnología de forma que las máquinas nos ayuden no solo a hacer las cosas, sino a mejorar nuestras destrezas paralelamente.

Es curioso constatar que anteriormente, tan solo hace algunas décadas los niños aprendían las funciones matemáticas y hacían las operaciones sin necesidad de ayuda, manejaban la lógica matemática que les ayudaba a desarrollar el razonamiento abstracto y los silogismos, sin embargo hoy en día esto se ha visto atrofiado por la capacidad que las máquinas nos proporcionan, de hacer todas estas operaciones y ahorrarnos tiempo y esfuerzo mental. ¿Es esto bueno o realmente ese ahorro de tiempo fomenta que la capacidad del cerebro se enfoque hacia otras destrezas?

Encuentro familias que se debaten entre la decisión de permitir a sus hijos el uso de dispositivos inteligentes, redes sociales y las demás actividades fomentadas por el internet y otras familias que a su vez prefieren mantenerlos alejados y hasta castigan a los chicos por obviar sus reglas y hacer uso de ellas. Otros que pretenden ser más salomónicos en su actuar, racionan el tiempo de uso diario de las redes sociales o del mismo internet.

Sin embargo debemos tener en cuenta que nuestros chicos tienen una capacidad diferente a la nuestra y no podemos medirlos por las mismas reglas y aptitudes que teníamos en nuestros tiempos. Es fácil advertir que la estimulación de los medios y del entorno en general, han logrado hacer a nuestros chicos más hábiles intelectualmente y más despiertos en cuanto a tecnología y otros asuntos se refiere. De allí que es necesario estar atentos a la forma en que se desempeñan académicamente, esto es lo más importante antes de lanzarnos a tomar medidas represivas con respecto a las redes sociales y el internet. Esa capacidad que los lleva a mantenerse conectados, hablar por el chat, escuchar música y a la vez navegar varias páginas es propio de esta época y de los chicos de esta época, por lo que debemos revisar cómo es su desempeño antes de reprimirlos y hacerlos sentir mal.

Este tiempo está lleno de nuevas dinámicas que obligan a las personas a vivir “conectados”. Las mismas empresas utilizan el Whatsapp para adelantar gestiones laborales, hacer seguimientos y coordinar equipos. Las redes sociales tienen diferentes caracteres y algunas promueven perfiles de tipo comercial, profesional e incluso empresarial. Tenemos que aceptar que la tecnología, los medios digitales ya no son el futuro sino el presente, aunque nos cueste aceptarlo tenemos que adaptarnos antes de satanizarlos y por lo tanto esto implica estar al día, aprender a manejarlas estas herramientas y entender que nuestra capacidad se puede ver aumentada en la medida en que hacemos del internet y de las redes sociales, mejores lugares que frecuentar.

Vale la pena añadir que es menester vigilar a nuestros hijos a través del acompañamiento de padres para que el internet no traiga consigo amenazas y peligros para ellos. Igualmente mostrarles con el ejemplo que bien utilizadas los medios digitales son elementos de fortaleza y buenas cosas. Tanto padres como colegios deben buscar estrategias para que los chicos no caigan en la apatía por desarrollar habilidades personales, a cuenta de que las herramientas se encargan de todo, sino mostrarles que debemos estar a la altura de las máquinas y que estas se encuentran para nuestro servicio y beneficio y no para inhabilitarnos.

Por: Yuri Elías Camacho

 

 

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